LOS PELIGROS DE USAR SKYPE PARA UNA SESIÓN DE HIPNOSIS

¿Quién está al otro lado de la pantalla?

La utilización de las nuevas tecnologías en la prestación de servicios psicológicos, naturopáticos y también de hipnosis, es cada vez más frecuente, y está en plena expansión.

El continuo desarrollo de nuevas tecnologías y de las herramientas de internet, pueden ser útiles y ofrecen la posibilidad de fortalecer y complementar la metodología de intervención para algunas consultas. Sin embargo, entrañan un riesgo

Es importante señalar que internet y todas sus aplicaciones serán una herramienta que el profesional utilizará, siempre con el acuerdo de su cliente, en aquellas circunstancias que esté justificado, por ejemplo, cuando existen dificultades de accesibilidad, o el cliente/usuario pueda tener dificultades en su movilidad y no puede desplazarse por sí mismo, o si está enfermo, o para revisar tareas y aclarar dudas sobre lo trabajado en la sesión. Estas herramientas informáticas se utilizan para asesorar en temas puntuales, para orientar a la persona o incluso en una situación de urgencia, cuando es muy difícil trabajar estrategias de control de la situación de manera presencial.

Se desaconseja hacer preguntas vía chat, ‘email’ o teléfono, sin conocer previamente al profesional que se supone que le está atendiendo.

Ante la proliferación del uso de internet tanto en Psicología como Hipnoterapia, para evitar el intrusismo profesional y con el objetivo de seguir prestando un servicio de calidad a las personas que acuden a nosotros en busca de ayuda, es importante dejar claro que la intervención del profesional no debe realizarse exclusivamente vía internet, sino únicamente como apoyo a la terapia en determinados momentos y para determinadas dificultades.

Las primeras entrevistas, la evaluación, la administración de pruebas de evaluación, ha de hacerse de manera presencial, en un despacho cerrado y con el profesional responsable del caso, presente y dirigiendo el proceso. Con toda la información recabada y la aportada por el usuario, se decidirá el plan de intervención terapéutica y cómo se llevará a cabo.

La atención presencial es imprescindible para diseñar un plan de trabajo terapéutico con el cliente y es aquí donde se puede utilizar alguna metodología que contemple aplicaciones de internet. Se desaconseja hacer preguntas vía chat, email o teléfono, sin conocer previamente al profesional que se supone que le está atendiendo.

No sabemos quién está al otro lado de la pantalla o del teléfono, podrían ser personas que nada tiene que ver con un  profesional cualificado, incluso podría ser una máquina quien conteste a las preguntas.

La persona que busca atención de esta índole tiene que tener claro que está contactando con un profesional, y es fundamental que lo conozca personalmente mediante sesiones presenciales. De esta manera se asegura que el profesional elabore y aplique un plan de intervención personalizado, teniendo en cuenta los criterios éticos que contempla la profesión del profesional.

La terapia online no  no tiene nada que ver con la psicoterapia presencial , en la que la comunicación verbal y no verbal son imprescindibles. No nos equivoquemos, orientar no es intervenir. En la terapia online pueden darla las malas interpretaciones y perderse mucha información, con el consiguiente riesgo de dar estrategias equivocadas.

La evaluación e intervención del profesional requieren la interacción directa y personal con el paciente. La persona demandante de psicológica tiene que estar informada de la metodología que se va a utilizar.

Si se elige una herramienta de internet, tiene que estar informada de en qué consiste, por qué se elige, cuáles son sus ventajas e inconvenientes y sobre todo tiene que asegurarse de que sus datos estén a buen recaudo, bajo la ley de protección de datos.

La videoconferencia, Skype, se utilizan con frecuencia. Una vez que se conoce personalmente al profesional, se puede utilizar esta posibilidad. La participación mediante chat, email o teléfono no es adecuada porque la seguridad de la protección de datos es más frágil y por supuesto se desaconseja utilizarla porque no sabemos quién está contestando a nuestras preguntas.

Así, podemos concluir que las condiciones óptimas para el consultante requieren la interacción directa y personal con el profesional. Internet puede utilizarse puntualmente cuando se necesite, pero no debe sustituir al modelo presencial: profesional y cliente en un entorno de privacidad.

Hay que asegurarse de que el profesional es el profesional, que las normas de su comportamiento se guían por el código deontológico de la profesión y que va a tener presente la confidencialidad de los datos por la ley de protección de datos.

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